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Capturar y almacenar CO2, el negocio que podría crecer un 9,22% al año hasta 2024

Los factores principales que impulsan este nuevo nicho de mercado son la mayor demanda de técnica de inyección de CO2 y las estrictas normas sobre emisiones.

La economía mundial camina hacia una cada vez mayor descarbonización. Las energías renovables y los sistemas de eficiencia energética son la solución para ello. Sin embargo, hay quien defiende que además es necesario incorporar tecnologías de captura y almacenamiento de CO2 (CCUS, por sus siglas en inglés), si se quieren alcanzar los objetivos climáticos. 

Tanto es así que, según el análisis ‘Carbon Capture And Storage Market’ realizado por 360 Market Updates, el mercado mundial de captura y almacenamiento de carbono podría registrar un crecimiento anual del 9,22% en el período analizado, entre 2020-2024.

El informe proporciona una descripción general de esta incipiente industria, los fabricantes y las tendencias clave por países y tipos de tecnologías. Las emisiones de CO2 son el principal problema del cambio climático y hay que buscar alternativas para que se reduzcan al máximo.

Los sectores más interesados en este tipo de tecnología son la industria petroquímica en concreto, la industria pesada y el transporte. En el caso de la primera, el dióxido de carbono (CO2) se usa ampliamente para la recuperación mejorada de petróleo (EOR) en los campos petrolíferos maduros.

Un mercado de 3.000 millones de dólares

En 2019 este mercado superó los 3.000 millones de dólares (2.528 millones de euros al cambio actual) y se prevé que la capacidad acumulada capturada y almacenada de CO2 sea más de 124 millones de toneladas por año (MTPA) para 2026.

La creciente industrialización creará importantes oportunidades de mercado en varios sectores, entre ellos petróleo y gas, química y generación de energía en todo el mundo, según un informe recién publicado de la consultora McKinsey & Company

McKinsey asegura que este tipo de tecnologías capturan alrededor del 90% del CO2 producido en diversas operaciones industriales debido al uso de combustibles fósiles. 

El informe señala que el aumento de la demanda de energía junto con una inversión vertiginosa hacia el sector upstream y downstream mejorará aún más las perspectivas de este mercado.

El único problema que observa McKinsey sigue siendo el alto coste inicial y la significativa complejidad del sistema. Cerca de la mitad de las emisiones de CO2 son generadas por fábricas, refinerías, centrales de energía y similares. Algunas pueden capturarse a un precio relativamente bajo, entre 25 y 30 dólares la tonelada.

Pero otras (como las emisiones de cementeras, acereras o centrales térmicas de carbón y gas), los costes aumentan, oscilando entre los 60 dólares y más de 150 dólares por tonelada.

Si las políticas de los gobiernos de todo el mundo quieren limitar la emisión de gases de efecto invernadero en los sectores económicos, podría ser la clave para estimular el crecimiento de esta industria.

Posición de la Unión Europea

En el Viejo Continente, las políticas climáticas han hecho un hueco a estas tecnologías. En el documento ‘Una visión estratégica a largo plazo para una economía próspera, moderna, competitiva y climáticamente neutra para 2050’ , lo ve necesario para lograr los objetivos climáticos a largo plazo.

En España, también aparece recogido en el PNIEC (Plan Nacional de Energía y Clima), donde se señala que entre las principales medidas para luchar contra el cambio climático está el fomento de la construcción de proyectos de captura y almacenamiento geológico de CO2 y de tecnologías innovadoras de energía renovable relacionadas. 

Incluso en Reino Unido, el Departmento para Empresa, Energía y Estrategia Industrial acaba de presentar su plan ‘Carbon Capture, Usage and Storage’, una respuesta del Gobierno del país insular para los potenciales modelos de negocio en este campo. 

Dice que el «CCUS tiene el potencial de ofrecer un Reino Unido más fuerte y ecológico transformando nuestro corazón industrial, apoyando un crecimiento limpio y proporcionando nuevas oportunidades económicas para las empresas británicas y las cadenas de suministro a través de la inversión internacional».

Gran potencial en EEUU y Canadá

Sin embargo, es en la región de Norteamérica donde hasta la fecha domina este mercado mundial. Para McKinsey & Company, la creciente demanda de tecnología limpia, acompañada por el creciente uso de CO2 en las prácticas de EOR, es probable que impulse este mercado en países como EEUU y Canadá.

EEUU utiliza el 75% de la capacidad global de captura de carbono en las operaciones EOR, lo que representa casi 30 toneladas métricas por año.

Además, cuenta con la Ley FUTURO (acrónimo de Fomento de la captura, utilización, tecnología, almacenamiento subterráneo y reducción de emisiones de capital de carbono) que proporciona incentivos para su desarrollo.

De hecho, con aproximadamente el 50% de la financiación estatal que se recibe para los oleoductos, se podrían capturar y transportar de manera rentable más de 19 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono por año.

Con el desarrollo de técnicas de gas de esquisto y el menor interés en la captura de carbono por parte del nuevo Gobierno, se espera que el mercado de CCUS crezca a un ritmo moderado en el país. De este modo, aumenta la cuota de mercado de América del Norte.

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