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Videoguía: El futuro de las inversiones para la descarbonización de Latinoamérica, hacia el 2050

Un resumen en video del intercambio entre CCAP, BID, 2050 Pathways, IDDRI y PRI, en el webinar de DecarBOOST de julio, alrededor del futuro de las inversiones para la descarbonización de Latinoamérica, hacia el 2050.

Por: Pablo Santillán Caicedo y Stefanía Sibille Grández, equipo de Gestión del Conocimiento en el proyecto DecarBOOST

En este evento moderado por Margarita Cabrera, Gerente del Programa de Financiamiento Climático por CCAP, DecarBOOST invitó a líderes de opinión que trabajan en Latinoamérica y El Caribe, para reflexionar acerca del futuro de las inversiones para la descarbonización de la región hacia el 2050:

  • Graham Watkins, Jefe de la División de Cambio Climático, del BID – Banco Interamericano de Desarrollo
  • Jack Balsdon, Asociado Senior en Cambio Climático, de PRI – Principles for Responsible Investment
  • Marcela Jaramillo, Asociado Senior, 2050 Pathways Platform
  • Marta Torres Gunfaus, Investigador Senior en Clima y Energía, IDDRI – Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales

Graham Watkins compartió cómo el BID se acerca al tema de la descarbonización y la acción de cambio climático para el futuro. Nos invitó a pensar en una planificación de largo plazo y en cómo vamos a reactivar economías en un periodo post-pandemia. Graham compartió algunos documentos de interés, como la visión 2025 que el BID desarrolló para ayudar a los países de América Latina y el Caribe para salir en forma sostenible de la crisis, de la pandemia; sería útil analizar el Plan de Acción de Cambio Climático, que trata de vincular los conceptos de alineación con el Acuerdo de París con el concepto de recuperación sostenible. Se publicó recientemente un análisis de qué ha pasado durante la pandemia, que muestran cifras impactantes, como la de 1.2 millones de personas han fallecido como resultado de la pandemia, mientras la región cuenta con ocho de los diez países más afectados en términos de per cápita mortalidad de la pandemia.

Pero la pandemia nos trae la oportunidad de provocar cambios fundamentales. Por ejemplo, cada dólar de inversión en resiliencia puede reducir 4 dólares en costos futuros, algo clave cuando tenemos que reaccionar a desastres. En un estudio que hicimos con la Organización Internacional del Trabajo, se concluyó que se pueden generar 15 millones de nuevos empleos netos en la región a través de la descarbonización. La descarbonización puede incrementar el crecimiento económico en un 1%. A nivel de países estamos viendo los mismos resultados; en Costa Rica, vemos que los impactos netos tienen un valor de 41.000 millones de dólares en 30 años, y no sólo esto trae muchas oportunidades para inversiones del sector privado: 19 mil millones de dólares de oportunidades para el sector privado para el futuro. Recién terminamos un análisis semejante en Perú, en el cual vimos resultados de 140 mil millones de beneficios a través del tiempo. Entonces, y vamos a seguir haciendo ese tipo de análisis, nos muestra que esta es la dirección que debemos seguir, por todos los beneficios que trae la descarbonización.

Para Marcela Jaramillo, de 2050 Pathways Platform, no solo que la descarbonización es económicamente y técnicamente viable, sino que además pasó de ser un tema de debate a una realidad en más de 130 países que se han comprometido a alcanzar cero emisiones netas al 2050; en la región, nueve países están trabajando en desarrollar sus estrategias de largo plazo. Es un proceso vivo que amerita ser reevaluado periódicamente e ir cubriendo vacíos. Es un proceso complejo que tendrá preguntas que se tendrán que ir resolviendo con el tiempo.

Si bien cuando se habla de descarbonizar toda la economía, de reducir emisiones a cero emisiones netas, puede parecer un poco abstracto, se puede pensar en los cinco pilares de descarbonización, que así suelen llamarse. Marcela planteó como un buen inicio la descarbonización de la matriz de generación eléctrica, ampliando fuertemente el uso de energía renovable. Lo segundo y en paralelo a lo anterior, electrificar todos los usos de la energía, para hacer uso de esa energía renovable; por ejemplo, electrificar el transporte, pero también la industria, los hogares; electrificar el uso de calderas, calentadores u otros elementos que podemos usar con tecnologías eléctricas. El tercer paso y que trae múltiples beneficios de desarrollo, es ampliar el uso del transporte público y no motorizado en nuestras ciudades y regiones, algo fundamental para lograr a tiempo la descarbonización. El cuarto paso es reducir la deforestación y promover la reforestación y la restauración de los ecosistemas ricos en carbono. Y el quinto implica el incremento de la eficiencia en los diferentes procesos, que incluye, por ejemplo, el cambio de uso de materiales, o el cambio de nuestras dietas a un consumo menos intensivo de carne. Así, estos cinco pilares nos muestran de forma sintética qué significa descarbonizar.

Marta Torres Gunfaus, del IDDRI destacó un proyecto de investigación, con el soporte también del BID y de la Plataforma y Agencia de Cooperación Francesa, que básicamente plantea rutas de descarbonización profunda para Argentina, Ecuador, Costa Rica, Colombia, Perú y México, que además de evidenciar que la descarbonización es técnica y económicamente viable, define la implicación de elegir una u otra ruta.

Las rutas de descarbonización profunda ponen en primer lugar al desarrollo y con ello la reducción de pobreza y desigualdades, y luego cualquier otro objetivo, sea nacional o sectorial que el país pueda tener. En la práctica, no se trata de un ejercicio de identificación de medidas de mitigación desde una línea base y bajando, sino que es intentar entender cómo transformar la economía para satisfacer múltiples objetivos. Por lo tanto, una descarbonización que no vaya mano a mano con estos objetivos prioritarios de desarrollo no tiene cabida. Es posible encontrar medidas para que los costes de la transición no recaigan sobre las poblaciones más vulnerables o las clases sociales más perjudicadas. Hemos podido constatar la importancia de lo que ya nos avisaba el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático – IPCC y la ciencia: la magnitud del desafío demanda mucha cooperación internacional, que no es suficiente con hacer lo máximo posible en cada uno de los países, sino que tenemos que conseguir de alguna manera que el total de nuestra intervención sea más que la suma de las partes.

Jack Balsdon, de PRI – Principles for Responsible Investment, planteó que en el sector privado estamos viendo un cambio masivo en el impulso, en términos del número de actores, que se están comprometiendo con los objetivos climáticos y con descarbonizar sus propias carteras; muestra de lo que está sucediendo en el sector financiero privado en este momento, es la campaña global que ha sido establecida por la ONU sobre los defensores de la acción climática de alto nivel llamada la Carrera hacia el Cero o Race To Zero, una campaña diseñada para catalizar los compromisos de cero neto de todos los actores de la economía y que busca que inversores, empresas, ciudades deben catalizar los compromisos de cero neto que son creíbles.

Estos actores han declarado compromisos de cero neto para 2050, se han comprometido a implementar una estrategia para esbozar cómo lograrlo. Estamos viendo un cambio masivo en el número de actores del sector privado que se están comprometiendo a través de la Carrera hacia el Cero, lo que es un gran progreso. 250 instituciones financieras se han comprometido a formar parte de la campaña Carrera hacia el Cero. Y son compromisos de todos los aspectos del sistema financiero: los propietarios de activos, las aseguradoras, los fondos de pensiones, las dotaciones, los fondos soberanos, los gestores de activos, los bancos y las aseguradoras. Así que estamos empezando a ver todas las áreas de la economía, comenzando a hacer compromisos para la descarbonización, y la transición a cero neto, que es realmente importante.

Pero, por supuesto, para que el capital fluya, también necesitamos que los gobiernos hagan enmiendas, porque los inversores suelen esperar que los gobiernos den señales políticas, lo que luego da confianza a los inversores para invertir en la transición. Así que los inversores piden una serie de cosas a los gobiernos. Y, por supuesto, la principal es que actualicen sus NDC antes de la COP, con unas NDC ambiciosas y con una estrategia clara sobre cómo van a lograrla. Así que necesitamos unas NDC ambiciosas que nos pongan en la senda de conseguir un cero neto para 2050. Pero también necesitamos estrategias de implementación de políticas más detalladas sobre cómo vamos a lograr esas NDC. El sector financiero está pidiendo a los gobiernos iniciativas como la eliminación de las subvenciones a los combustibles fósiles para permitir que el capital fluya hacia la infraestructura de energía limpia, metas de eliminación gradual del carbón térmico, metas para eliminación progresiva de los vehículos con motor de combustión interna, etc. Tenemos que pensar en una transición justa, en la que todas las comunidades y trabajadores no deban quedarse atrás. Éstas son las tareas que los inversores piden a los gobiernos para que les den confianza para invertir en la transición.

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